Los principales retos de la codificación clínica en 2026: tecnología, calidad del dato y formación especializada»
- ASHO alerta de que la automatización y el uso de inteligencia artificial en la codificación clínica requieren mayores garantías de control, trazabilidad y calidad del dato sanitario
- Ruth Cuscó, directora gerente de ASHO, subraya: “La tecnología debe apoyar el criterio experto del codificador para garantizar una información clínica precisa, fiable y realmente útil”
La codificación clínica enfrenta en 2026 un escenario complejo marcado por la digitalización acelerada, la creciente exigencia de calidad en los datos y la actualización normativa constante. Desde ASHO, compañía catalana especializada en codificación clínica, advierten de la necesidad de equilibrar tecnología, conocimiento experto y formación especializada: “Solo integrando innovación tecnológica con el conocimiento y la experiencia de los codificadores podemos garantizar que la información clínica cumpla su función estratégica y aporte verdadero valor al sistema sanitario”.
Tecnología y automatización al servicio del profesional
La incorporación de soluciones tecnológicas en codificación clínica ofrece importantes oportunidades, desde la optimización de tiempos hasta la reducción de errores humanos. Sin embargo, estas herramientas requieren supervisión constante y criterios claros de validación para garantizar que la información generada sea homogénea, comparable y fiable.
La capacidad de los codificadores para interpretar correctamente la documentación clínica sigue siendo esencial para que los sistemas digitales aporten un verdadero valor al sector sanitario.
“La tecnología debe apoyar el criterio experto del codificador para garantizar información clínica precisa, fiable y realmente útil. Sin ese conocimiento especializado, el dato pierde valor y puede generar impactos negativos tanto asistenciales como económicos”, señala Ruth Cuscó, directora gerente de ASHO.
Calidad del dato y formación especializada
Uno de los retos más importantes sigue siendo la calidad de la documentación clínica. Datos incompletos o inconsistentes afectan no solo a la codificación, sino también a la gestión sanitaria, la investigación y los modelos de financiación basados en valor.
La actualización constante de normativas, la incorporación de nuevas clasificaciones y la evolución hacia un sistema sanitario cada vez más orientado a resultados exigen que los profesionales de la codificación clínica estén altamente capacitados y reciban formación continua.
Esta preparación no solo les permite adaptarse a los cambios regulatorios y tecnológicos, sino también garantizar que los datos reflejen con precisión la realidad clínica de los pacientes, apoyando decisiones asistenciales, de gestión y de investigación con información fiable y de calidad.
“Invertir en formación especializada no es una opción, es una necesidad. Solo así los profesionales podrán afrontar los cambios normativos y los nuevos modelos de financiación, garantizando que la información clínica cumpla su función estratégica dentro del sistema de salud”, concluye Cuscó.

