La Sala L’Horta acoge el estreno de “Una cosa lleugera”, una hipnótica pieza de danza y objetos inflables
- Esta propuesta de artes vivas a cargo de la compañía Taller Placer explora, a través de la coreografía y el movimiento, los conceptos de ligereza y flexibilidad
- El espectáculo está dirigido a público a partir de 5 años
Valencia, 19/02/2026
La Sala L’Horta acoge el próximo domingo 22 de febrero el estreno absoluto del espectáculo Una cosa lleugera, una pieza de artes vivas para público familiar que explora, a través de la coreografía y el movimiento, los conceptos de ligereza y flexibilidad. La propuesta, creada por la compañía Taller Placer, está dirigida por Paula Miralles y Vicente Arlandis y se dirige a público a partir de 5 años.
Concebida como una coreografía para tres intérpretes y un invitado especial -el aire-, la obra construye un universo escénico donde objetos inflables, volúmenes y cuerpos se transforman constantemente. Medusas, tiendas de campaña y criaturas extrañas aparecen, se hinchan, se encogen y quedan suspendidas gracias a corrientes invisibles que modelan el espacio en tiempo real.
Movimiento, aire y transformación
Una cosa lleugera sitúa el aire como un elemento esencial que dialoga con los intérpretes y con los materiales en escena. Tres cuerpos comparten el espacio con esta presencia invisible que modifica formas, equilibrios y relaciones. La pieza propone así un espacio de experimentación donde los cuerpos flotan, se doblan, se adaptan y se dejan llevar por fuerzas imprevisibles.
Sin texto hablado y con 40 minutos de duración, la obra construye una narrativa visual basada en colores, volúmenes y acciones que se transforman en directo. La propuesta se sitúa entre la danza, la escultura y las artes visuales, generando un lenguaje accesible tanto para niños como para adultos.
La pieza destaca dos ideas centrales: la ligereza y la flexibilidad, entendidas no solo como cualidades físicas, sino como actitudes ante el mundo. El espectáculo apuesta por el humor, la poesía y el disfrute incluso en aquello más cotidiano, reivindicando la belleza de lo sencillo y la capacidad de asombro ante las pequeñas cosas.

