La Siamesa arranca su 20 aniversario con un laboratorio escénico, un libro objeto, una exposición y dos funciones de su última coreografía
- La compañía de danza contemporánea ha realizado un laboratorio intensivo en Espai LaGranja
- Carme Teatre acogerá dos funciones de ‘MATA BAJA. Debajo del sudor hay personas’ reconocida con el Premio IVC a las Artes Escénicas 2024 a la Mejor Bailarina a Ángela Verdugo
Valencia, 16/03/2026
La compañía valenciana La Siamesa, una de las voces más singulares y resistentes del tejido dancístico de la Comunitat Valenciana, conmemora dos décadas de trayectoria con un calendario de actividades que combina un laboratorio de creación, una intervención escénica, la publicación de un libro objeto y dos funciones de su último espectáculo, ‘MATA BAJA. Debajo del sudor hay personas’.
La conmemoración se está desplegando durante el mes de marzo en distintos espacios y ha puesto el foco en la trilogía más reciente de la compañía, reunida bajo el nombre de ‘El otro paraíso’.
Las actividades arrancaron con un laboratorio los días 2, 3 y 4 de marzo en el Espai LaGranja, concebido no como un taller convencional, sino como una oportunidad de transferencia técnica y artística.
Este fin de semana, Carme Teatre acogerá una intervención escénica especial y dos funciones de ‘MATA BAJA. Debajo del sudor hay personas’, con la que la directora y bailarina ÁngelaVerdugo obtuvo el Premio IVC Artes Escénicas 2024 a la Mejor Bailarina.
Dos décadas en escena le han permitido a la compañía transitar lugares comunes y territorios desconocidos hasta consolidar una manera de hacer propia, marcada por la hibridación de disciplinas y una mirada crítica sobre lo social.
El 20 de marzo, La Siamesa realizará una intervención en la sala en la que la compañía se desplegará en fragmentos de escenografía, proyecciones de vídeo y la presentación de un libro conmemorativo, en un formato híbrido entre instalación y encuentro con el público.
Los días 21 y 22 de marzo, se han programado funciones de ‘MATA BAJA. Debajo del sudor hay personas’, pieza desarrollada en una Residencia de Creación de Carme Teatre. Se trata de la pieza más reciente de la trilogía, donde la creadora vuelve a investigar en el terreno personal e íntimo para vincularlo con la colectividad.
Una trayectoria marcada por la autoficción y el cuestionamiento
Fundada y dirigida desde 2006 por la bailarina, coreógrafa, docente e investigadora Ángela Verdugo, La Siamesa ha construido un lenguaje propio que transita entre el cuerpo, el texto, la imagen y el sonido.
Obras como Que le corten la cabeza!! (2006), Diógenes (2013), A-NORMAL o la oveja errante (2017) o SC_Santa Cultura (2019) han recibido múltiples nominaciones en los Premis de l’Institut Valencià de Cultura (Mejor Espectáculo, Mejor Dirección Coreográfica y Mejor Bailarina) y cuentan con el sello de Recomendación de Redescena.
Con ‘A-NORMAL o la oveja errante’ se abrió una nueva línea de trabajo basada en la autoficción. Así lo explica esta licenciada en Coreografía y diplomada en Danza Clásica: “El juego de la autoficción ofrece un espacio difuso maravilloso en el que puedes tirar de recuerdos reales y pasarlos por el filtro de la imaginación hasta desdibujarlos a placer o no. En un primer momento no hay filtro; es en la revisión y en la reescritura donde nos planteamos qué interesa, qué aporta o qué es necesario”.
Esa decisión final, subraya Verdugo, responde a criterios dramatúrgicos y sensibles: “La inclusión de un material en la versión final se toma en función del aporte que suponga a nivel dramatúrgico, rítmico o sensible”.


De la intuición a la trilogía
Aunque ‘El paraíso’ no nació con vocación de trilogía, la conexión entre las piezas fue emergiendo con el tiempo. “Con A-NORMAL descubrí que podía enfrentarme a la escritura y que podía ser interesante la vivencia de una persona como yo”, señala la coreógrafa, quien reconoce el acompañamiento de Xavier Puchades en este proceso de legitimación y construcción compartida.
La segunda pieza, ‘SC_Santa Cultura’, partía de una performance realizada en 2015, que reapareció tras el estreno de A-NORMAL. “Mi cabeza sabía que había algo que unía esas piezas, aunque no pudiera expresarlo todavía. Con el tiempo eres capaz de ver la línea y fortalecer desde la consciencia la coherencia entre esos hilos que conectan y dan cuerpo a la trilogía”.
La tercera parte, MATA BAJA, se concibió ya desde una revisión consciente del conjunto. “Solicité un laboratorio de investigación en LaGranja para revisar las dos piezas anteriores y pensar cómo cerrar. Ahí vimos la línea totalmente nítida y acabamos de clarificar la línea temporal de la trilogía”.
Lo íntimo como espacio de diálogo
Uno de los hallazgos fundamentales de este ciclo ha sido la constatación de que lo íntimo puede activar lo colectivo. “Me resultó muy curioso cómo, al afrontar un trabajo desde un punto de vista tan íntimo como en A-NORMAL, se generaba más diálogo con los demás. Mostrar tu fragilidad coloca al que escucha en una posición en la que se siente legitimado a abrir un diálogo aportando su experiencia”, constata Ángela Verdugo.
Para la creadora, compartir dudas sin presentarlas como verdades absolutas “ayuda a rehumanizar los lazos y ablandar las relaciones”. Tras esta experiencia, reconoce que se ha abierto “un canal difícil de cerrar” porque le permite dialogar con la audiencia, objetivo que siempre ha guiado su dedicación a las artes, “para intentar entender el mundo y dialogar con los otros sobre cómo lo ven ellos”.
Espíritu punk y conciencia de clase
Las tres piezas comparten una irreverencia hacia los dogmas que la propia Verdugo vincula con un espíritu punk. “Me siento cómoda con esa etiqueta por dos razones: mi origen y mi manera de cuestionar”, explica. Procedente de una familia trabajadora en un entorno industrial, creció entre la cultura obrera y la formación en danza clásica, un choque de clases que marcó su carácter.
“Descubrir las artes fue una válvula de escape. Estar escuchando música punk con mis hermanos y después irme a bailar clásico ha sido mi punto de partida como persona”.
Ese cuestionamiento constante y temprano de lo asumido como norma se ha convertido en su motor creativo. Entre sus referentes artísticos cita a cineastas como Andrei Tarkovski, Agnès Varda y Jean-Luc Godard, y a escritores como Boris Vian, George Bernard Shaw, Jean-Paul Sartre, Fyodor Dostoevsky y Chantal Maillard.
Trabajo en equipo y ética de proceso
Aunque la compañía no lleva el nombre de su directora, el proyecto ha evolucionado hacia un equipo estable con el que comparte más de una década de trabajo. “Si me entiendo con alguien tanto a nivel humano como profesional quiero que esa persona se quede cerca”, afirma quien considera la calidad del proceso y la armonía humana como prioridades para La Siamesa.
En escena, texto, coreografía, sonido y visuales se integran como parte de una “partitura coreográfica compleja”. Como resume Verdugo, una coreografía “es ordenar material sensible en el tiempo y en el espacio”. Para hacerlo posible, la creadora construye mapas detallados a fin de observar cómo interactúan y se transforman los materiales.
Lejos de aspirar a la sobreproducción cultural, la compañía reivindica el tiempo de creación como un territorio difuso y necesario. “La creatividad no es algo que enchufas y desenchufas. Funciona cuando está preparada, cuando hay algo que decir”. Mantener el equilibrio entre intuición y oficio, añade, es fundamental para que la obra trascienda la forma.
Fragilidad, cuerpo y resistencia
A sus más de 40 años de práctica escénica, Verdugo reconoce que su cuerpo ha cambiado. “He perdido potencia y resistencia, pero he ganado mucha consciencia del ritmo y la tensión. Menos potencia, pero más consciencia. Más limitado el rango de movimiento, pero mucho más claro el dibujo”.
Esa transformación vital ha dado coherencia a una parte de su discurso: “Todo lo que tiene que ver con la reivindicación de la fragilidad, el derecho a envejecer con dignidad y la belleza de lo imperfecto ahora empieza a tener sentido porque mi cuerpo lo secunda”.
Para la creadora, danza y militancia comparten un compromiso: “No entiendo la creación que no intenta pensar su tiempo. Crear, cuestionar y proponer cambios es una misma cosa”.
Tras el cierre de la trilogía, la compañía se encuentra en un momento de expansión e incertidumbre fértil. “Todavía estoy difusa y enfrascada en las posibilidades de expansión a otros formatos, pero ya han empezado a surgir ideas para nuevos trabajos”, avanza Verdugo sobre un futuro que se irá perfilando durante estos próximos meses de celebración.


