7 abril, 2026

Microsoft admite que Copilot es «solo para entretenimiento»

Por redacción puntocomunica
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Hay una frase enterrada en los términos de uso de Microsoft Copilot que, una vez que la lees, cuesta ignorar: el asistente de inteligencia artificial está diseñado «solo para fines de entretenimiento». No es un titular sensacionalista ni una interpretación forzada, está escrito literalmente en el acuerdo legal del producto, actualizado por última vez en octubre de 2025.

El mismo documento advierte que Copilot «puede cometer errores y puede que no funcione como se espera», y remata con un consejo que suena más a descargo de responsabilidad que a garantía de calidad: «No confíe en Copilot para obtener asesoramiento importante. Úselo bajo su propio riesgo».

Microsoft va incluso más lejos en su renuncia de responsabilidades: «No ofrecemos ninguna garantía ni representación de ningún tipo sobre Copilot. Por ejemplo, no podemos prometer que ninguna de las respuestas de Copilot no infrinja los derechos de otra persona, como derechos de autor, marcas registradas o derechos de privacidad, ni que no la difame. Usted es el único responsable si decide publicar o compartir las respuestas de Copilot públicamente».

Cuando PC Mag preguntó al respecto, un portavoz de la compañía salió al paso con una explicación algo incómoda: esa frase es «lenguaje heredado» de cuando Copilot era simplemente un añadido al buscador de Bing. «A medida que el producto ha evolucionado, ese lenguaje ya no refleja cómo se utiliza Copilot hoy en día», reconoció, prometiendo que será actualizado próximamente.

Dicho de otro modo: Microsoft lleva meses vendiendo Copilot como una herramienta de productividad para empresas y usuarios profesionales, mientras que la letra pequeña seguía describiéndolo como algo pensado para el rato libre.

Y Microsoft no está sola en esto. Según Tom’s Hardware, otras compañías del sector usan advertencias muy similares. xAI, la empresa de Elon Musk detrás de Grok, reconoce abiertamente que su IA «es de naturaleza probabilística» y puede generar alucinaciones, contenido ofensivo o información que no refleje con precisión la realidad.

Lo que todo esto revela, en el fondo, no es que la IA sea inútil, sino que la industria todavía no ha encontrado la manera honesta de explicarle al público qué es exactamente lo que vende.