Casi 800 jóvenes valencianos en riesgo de abandono escolar continúan su formación con la FP y un programa de Ayuda en Acción
- Hasta 772 jóvenes de la Comunidad Valenciana han continuado su formación con el programa Impulsa de Ayuda en Acción.
- La Formación profesional está demostrando ser una de las mejores vías para la inclusión social, aunque afronta el reto de adaptarse a la revolución de la inteligencia artificial.
Valencia, 28/05/2026
La Formación Profesional (FP) es una de las mejores vías para la inclusión laboral en la Comunidad Valenciana, ya que ofrece competencias directamente vinculadas a lo que el mercado laboral demanda. Sin embargo, también se enfrenta al riesgo de quedarse atrás ante los retos digitales y tecnológicos que presenta la inteligencia artificial (IA), que exige nuevas habilidades como el pensamiento crítico ante las tecnologías emergentes, la competencia digital y la ética en el uso de la tecnología.
En este contexto, 772 jóvenes valencianos y valencianas en riesgo de abandono escolar han continuado su formación gracias al programa Impulsa, impulsado por Ayuda en Acción. El programa está presente en seis centros educativos de Valencia, y al menos cinco de ellos fueron afectados por las inundaciones de la DANA de 2024.
En España, el abandono educativo temprano está en torno al 12,8%, frente al 9% de media en la Unión Europea. Aunque la tendencia en los últimos años ha sido descendente, es una cifra aún preocupante por reproducir ciclos intergeneracionales de pobreza, ya que quienes dejan los estudios de manera prematura se enfrentan a mayores dificultades para acceder al mercado laboral, a empleos de peor calidad y a salarios más bajos.
El impacto de la DANA en la educación
La situación en la Comunidad Valenciana es especialmente compleja porque la emergencia provocada por la DANA obligó a los centros educativos a situar en primer plano la seguridad y la atención básica, dejando la actividad académica en un segundo plano durante semanas y en algunas zonas meses. A partir de ahí, el sistema educativo ha ido organizándose en condiciones de gran presión. El impacto ha sido desigual, pero con elementos comunes en muchos centros: desplazamientos de alumnado por pérdida de viviendas o daños en infraestructuras, cambios constantes en la organización escolar, aumento de ratios y adaptación forzada de horarios para poder mantener la actividad lectiva.
La Formación Profesional ha sido uno de los ámbitos más afectados, especialmente por la pérdida o daño de aulas-taller y equipamientos esenciales para la formación práctica. A ello se suman las dificultades para realizar prácticas en empresas, ya que parte del tejido productivo también resultó afectado.
La importancia de la FP en la Comunidad Valenciana
Más allá del impacto inmediato, la DANA ha profundizado desigualdades ya existentes, ya que el alumnado en situación de mayor vulnerabilidad es el que más dificultades encuentra para mantener su trayectoria educativa en contextos de crisis Desde Ayuda en Acción se insiste en que la educación no puede quedar relegada en situaciones de emergencia, sino que debe entenderse como un elemento clave de protección social, capaz de evitar que la vulnerabilidad se convierta en exclusión permanente.
En este contexto, la Formación Profesional está demostrando ser una vía especialmente eficaz para sostener la continuidad educativa. Muchos jóvenes que acceden a FP lo hacen tras trayectorias previas de desconexión con el sistema educativo y encuentran en ella un modelo más práctico, aplicado y conectado con el empleo.
«Durante décadas posicionamos la FP como la opción para quienes no pueden más. Eso es falso y perjudicial. La realidad es que la FP rescata a jóvenes que el sistema educativo abandona y les enseña competencias que el mercado laboral valora: trabajo en equipo, resolución de problemas e innovación», explica Miguel Tortajada, responsable del programa Impulsa.
Pero el programa va más allá de colocar a un estudiante en un aula. «Es mentoría, apoyo psicosocial, conexión con la familia. Cuando un joven dice ‘voy a abandonar’, hay alguien que le pregunta por qué y le ayuda a encontrar otra ruta. Eso marca la diferencia», añade Tortajada.
El programa Impulsa acompaña actualmente a más de 4.000 jóvenes en riesgo de abandono en toda España. En la Comunidad Valenciana trabaja con 47 grupos educativos y ha logrado que más del 50% del alumnado tenga intención de continuar estudiando.
El próximo reto: la inteligencia artificial
A este contexto se suma un nuevo reto estructural para la Formación Profesional: la integración de la inteligencia artificial en la educación y en el mercado laboral. Según el informe IA y Formación Profesional, elaborado por Ayuda en Acción y el CSIC en 2025, el 90% del alumnado de FP Superior ya usa herramientas de inteligencia artificial generativa para tareas escolares, pero lo hace sin formación pedagógica. El 77% la usa para preparar trabajos y el 55,7% para estudiar exámenes.
El problema es que este uso ocurre sin formación pedagógica clara. Entre el profesorado, el 60% ha probado herramientas de IA en el aula. Pero el 60% del mismo profesorado reconoce una necesidad urgente de formación específica en IA: no solo en el uso técnico de las herramientas, sino en cómo integrarlas con criterio pedagógico, cómo enseñar pensamiento crítico ante la tecnología, y cómo garantizar que la IA no reproduzca ni agrave las desigualdades existentes.
Mientras tanto, el mercado laboral demanda talento que entienda la inteligencia artificial: profesionales reflexivos que sepan cuándo usar IA, cuándo es útil, cuándo es un riesgo, y cómo usarla con responsabilidad.
La buena noticia es que la Formación Profesional es el lugar perfecto para integrar la IA de forma ética y reflexiva. Y, para que esto suceda, la FP necesita: rediseño de currículos (integrar IA de forma transversal en cada especialidad, no como asignatura aparte); formación urgente de docentes (no solo en el uso técnico, sino en pensamiento crítico ante IA y ética digital); infraestructura digital (acceso a herramientas, garantía de seguridad de datos, preferentemente herramientas públicas y auditables, no solo privadas); y conexión intensiva con empleadores, que cuenten a los estudiantes exactamente cómo usan IA en sus sectores.
Adaptar la Formación Profesional a la inteligencia artificial no es solo una cuestión educativa, sino una oportunidad clave para evitar que miles de jóvenes queden fuera del mercado laboral del futuro y Ayuda en Acción ya está trabajando en ello.

