4 enero, 2026

El «clickbait» invisible: cuando los titulares ocultan lo importante

Por redacción puntocomunica
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Hoy en día, una práctica cada vez más común está erosionando la confianza en los medios: titulares que prometen información pero omiten deliberadamente los datos clave que realmente importan. ¿Es esto clickbait? La respuesta corta es sí, y es una de sus formas más insidiosas.

El engaño de la omisión

Imagina un titular que dice: «Famoso actor sorprende con anuncio inesperado«. Haces clic esperando descubrir qué ocurrió, y solo al leer el artículo descubres que se trata de su retiro del cine. ¿Por qué no decirlo desde el principio? La respuesta es simple: el medio quiere tu clic, tu tiempo de permanencia en la página y, en última instancia, tus datos de navegación para vender publicidad.

Esta técnica se diferencia del clickbait tradicional en un aspecto crucial: no miente abiertamente. No promete algo que no cumple. Simplemente crea un vacío informativo artificial que solo puede llenarse haciendo clic. Es clickbait por omisión.

Ejemplos cotidianos

Lo podemos ver constantemente:

«Un país europeo anuncia cambios radicales en su sistema de pensiones» — ¿Cuál país? ¿Qué cambios? Son datos esenciales omitidos deliberadamente.

«Científicos descubren algo inquietante sobre el café» — El «algo» es precisamente la información que debería estar en el titular.

«El gobierno toma una decisión histórica sobre el medio ambiente» — ¿Qué decisión? ¿Es positiva o negativa?

¿Por qué es problemático?

Esta práctica no es simplemente molesta; tiene consecuencias reales para el ecosistema informativo:

  • Desgasta la confianza del lector. Cada clic que resulta en decepción es una pequeña traición. Con el tiempo, los lectores aprenden a desconfiar de los medios que emplean estas tácticas
  • Premia la manipulación sobre la calidad. En un entorno digital donde el éxito se mide en clics, los medios que juegan limpio compiten en desventaja contra quienes explotan estos trucos psicológicos
  • Degrada el debate público. Cuando la gente comparte artículos basándose únicamente en titulares vagos, la conversación pública se vuelve superficial e imprecisa. Muchos comentan sin haber leído, precisamente porque el titular no les dio suficiente información
  • Consume tiempo innecesariamente. En una época de sobrecarga informativa, obligar a las personas a hacer clic para obtener información básica es una falta de respeto a su tiempo

La ‘línea delgada’

Existe, por supuesto, una diferencia entre un titular conciso y uno deliberadamente opaco. Los buenos editores saben que un titular tiene espacio limitado y debe equilibrar brevedad con claridad. Un titular como «Trump anuncia nuevos aranceles a China» es breve pero informativo. Uno que dijera «Líder mundial toma decisión económica sorprendente» sería manipulador.

La clave está en la intención: ¿el titular omite información porque no hay espacio o porque quiere forzar el clic? ¿Informa lo esencial o crea un vacío artificial de curiosidad?

El círculo vicioso

Los medios justifican esta práctica argumentando que «así funciona internet» y que necesitan clics para sobrevivir. Pero esto crea un círculo vicioso: cuanto más se normaliza el clickbait por omisión, más desconfía el público, y paradójicamente, más se fragmenta la audiencia hacia fuentes menos confiables aún o directamente hacia la desinformación.

El camino hacia adelante

La solución requiere un cambio cultural en las redacciones digitales. Los titulares pueden ser atractivos sin ser engañosos. Pueden generar interés genuino informando adecuadamente. De hecho, los estudios demuestran que los medios que construyen confianza a largo plazo obtienen lectores más leales, aunque quizás menos clics inmediatos.

Como lectores, tenemos también nuestra responsabilidad: premiar con nuestro tiempo y atención a los medios que respetan nuestra inteligencia y castigar con nuestro abandono a quienes nos tratan como simples generadores de clics.

Sí, omitir información clave del titular es clickbait. Es quizás su forma más sofisticada, porque se escuda en la ambigüedad y puede negarse fácilmente. Pero reconocerlo es el primer paso para exigir mejor periodismo en la era digital.

Resumieno: un titular que oculta deliberadamente información esencial no está siendo conciso; está siendo manipulador. Y en un mundo donde la información confiable es más valiosa que nunca, esta práctica no solo es clickbait, sino un atentado contra la credibilidad del periodismo mismo.