El crowdfunding inmobiliario crece más de un 65% y abre nuevas vías para invertir en vivienda
- Según el informe de Universo Crowdfunding, la recaudación del crowdfunding inmobiliario en España alcanzó los 366,2 millones de euros en 2024, frente a algo más de 219 millones en 2023
- “Durante muchos años, invertir en vivienda significaba tener el ahorro suficiente para comprar un piso entero. Ahora estamos viendo cómo aparecen fórmulas que permiten participar en proyectos inmobiliarios con un capital más reducido”, apunta Enric Jiménez, CEO de Property Buyers by SOMRIE
Valencia, 30/09/2026
Invertir en el mercado inmobiliario ya no implica necesariamente disponer del capital suficiente para adquirir una vivienda completa. La coinversión, los clubes de inversión, el crowdfunding y la tokenización están ampliando las fórmulas de participación en proyectos vinculados al sector, con alternativas que permiten realizar aportaciones inferiores al importe que requeriría comprar un inmueble en solitario.
Este cambio coincide con un contexto en el que el acceso a la vivienda continúa condicionado por el esfuerzo económico que exige la compra. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), España contaba con 19,52 millones de hogares a 1 de enero de 2025, un 5,3% más que en 2021. La evolución del número de hogares constituye uno de los indicadores que permiten contextualizar las necesidades residenciales del país, aunque no mide directamente la demanda de inversión inmobiliaria.
En este escenario, las fórmulas de inversión compartida despiertan interés entre quienes quieren acceder al mercado inmobiliario sin asumir individualmente el coste de una propiedad completa. Según la experiencia de SOMRIE, existen iniciativas que permiten participar en proyectos mediante importes de 50.000, 60.000 o 70.000 euros, así como propuestas de inversión fraccionada que pueden establecer aportaciones iniciales inferiores. Las condiciones dependen de cada operación y del vehículo jurídico utilizado.
El crowdfunding inmobiliario crece y amplía las vías de acceso a la inversión
La financiación participativa ofrece una referencia para dimensionar la evolución de estas alternativas. Según la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el 72,2% de la financiación captada por las plataformas de crowdfunding en España durante 2023 se destinó al sector inmobiliario, que concentró así la mayor parte de los fondos canalizados mediante esta vía.
El crecimiento continuó en 2024. Según el informe de Universo Crowdfunding, la recaudación del crowdfunding inmobiliario en España alcanzó los 366,2 millones de euros, frente a algo más de 219 millones en 2023, lo que supone un incremento superior al 65%. Aunque estas cifras no abarcan todas las fórmulas de inversión compartida, reflejan la expansión de una de las vías que permiten participar en proyectos inmobiliarios sin adquirir individualmente un inmueble completo.
“Durante muchos años, invertir en vivienda significaba tener el ahorro suficiente para comprar un piso entero. Ahora estamos viendo cómo aparecen fórmulas que permiten participar en proyectos inmobiliarios con un capital más reducido, algo que puede resultar especialmente interesante para personas que quieren diversificar sus inversiones o que no desean asumir la gestión de una propiedad completa”, explica Enric Jiménez, CEO de SOMRIE.
Entre las alternativas disponibles se encuentran la coinversión y los clubes de inversión, que agrupan las aportaciones de distintos participantes para financiar operaciones o proyectos. El crowdfunding inmobiliario canaliza las aportaciones a través de plataformas, mientras que la tokenización utiliza tecnología de registro distribuido para representar determinados derechos económicos o valores vinculados a una inversión.
Esta última fórmula está ganando presencia en el debate sobre la transformación del mercado inmobiliario. En España, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha autorizado la primera entidad responsable de la inscripción y registro de valores negociables representados mediante tecnología de registro distribuido, un avance en la infraestructura regulatoria de este tipo de activos. No obstante, la tokenización no implica necesariamente adquirir una parte registral de una vivienda: los derechos concretos dependen de la estructura jurídica de cada operación.
“La tecnología puede facilitar nuevas formas de participación, pero es importante que el inversor entienda qué está comprando. No es lo mismo adquirir una parte de un inmueble que participar en un préstamo vinculado a un proyecto o tener derechos económicos a través de una sociedad. Cada fórmula tiene unas condiciones, unos plazos y unos riesgos que deben conocerse antes de invertir”, señala Jiménez.
Menos capital de entrada, pero también riesgos que conviene conocer
La posibilidad de acceder a una inversión inmobiliaria con una aportación menor no elimina los riesgos asociados a este tipo de operaciones. La liquidez, las condiciones para recuperar el capital, los gastos, la fiscalidad, la solvencia del promotor y la existencia de garantías son algunos de los elementos que deben analizarse antes de comprometer dinero.
En el caso de los activos tokenizados, además, es necesario comprobar qué derechos representa el token, quién los emite y qué mecanismos existen para transmitirlo o reclamar el cumplimiento de las obligaciones. Los requisitos regulatorios pueden variar según la naturaleza del instrumento, por lo que no todas las iniciativas están sujetas a las mismas condiciones.
“Reducir la cantidad necesaria para entrar en una inversión no significa que desaparezca el riesgo ni que se garantice una rentabilidad. Antes de tomar una decisión hay que estudiar el proyecto, entender cómo se generan los posibles ingresos, qué costes existen y en qué condiciones se puede recuperar la inversión”, concluye el CEO de SOMRIE.

