El riesgo de incendios forestales requiere prolongar la prevención más allá del verano
- La Asociación Española de Sociedades de Protección contra Incendios (Tecnifuego) recuerda que el peligro no depende del calendario, sino de factores como las condiciones meteorológicas, el estado del combustible vegetal y las características del territorio
- Con una superficie forestal afectada que casi triplica este año la media de la última década, la asociación pide no bajar la guardia durante los próximos meses y extremar la vigilancia y las precauciones ante cualquier actividad que pueda provocar una ignición
Madrid, 17/09/2026
El final del verano no significa el final del riesgo de incendios forestales. Los episodios registrados durante las últimas semanas en distintos puntos de España, algunos de especial relevancia en los últimos días, como los de Tuéjar (Valencia) o Benahavís (Málaga), muestran la necesidad de mantener la prevención y la vigilancia mientras persistan condiciones favorables para la propagación del fuego.
Los últimos datos provisionales del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) permiten además dimensionar lo ocurrido este año. Entre el 1 de enero y el 30 de agosto se han contabilizado 7.431 siniestros forestales, frente a una media de 6.907 en el mismo periodo de la última década. La diferencia es mucho mayor cuando se analiza la superficie afectada: 265.635,99 hectáreas, casi tres veces las 97.879 hectáreas de media registradas en el mismo periodo de los últimos diez años. En esos ocho meses de 2026 se han registrado también 44 grandes incendios forestales (GIF), aquellos que superan las 500 hectáreas, frente a una media de 23 en la última década.
Para la Asociación Española de Sociedades de Protección contra Incendios (Tecnifuego), el contraste entre estas cifras es especialmente significativo. El número de siniestros supera en torno a un 8 % la media, mientras que la superficie afectada casi la triplica. Esto obliga a mirar más allá del número de igniciones y prestar atención a las condiciones que permiten que algunos incendios se propaguen rápidamente, alcancen grandes dimensiones y lleguen, en determinados momentos, a superar la capacidad de extinción.
“El número de incendios por sí solo no explica lo que estamos viendo. Una ignición puede quedar en un conato o evolucionar hasta convertirse en un gran incendio dependiendo de las condiciones que encuentre: la cantidad, disponibilidad y continuidad del combustible vegetal, su contenido de humedad, el viento, la temperatura, la humedad ambiental o la propia topografía”, explica Ramon Maria Bosch, responsable del Comité Sectorial de Incendios Forestales de Tecnifuego.
El riesgo no tiene calendario
Después de los meses de mayor calor, la vegetación puede mantener un contenido de humedad muy bajo y seguir estando disponible para arder. Si estas condiciones coinciden con episodios de viento, baja humedad relativa y temperaturas elevadas, un incendio puede encontrar de nuevo un escenario favorable para una propagación rápida e intensa.
Este año, además, las lluvias registradas durante la primavera favorecieron un importante crecimiento de la vegetación en muchas zonas. Tras el calor acumulado durante el verano, parte de esa biomasa puede convertirse en combustible disponible para el fuego.
“El riesgo de incendio no lo determina el calendario. Lo determinan las condiciones meteorológicas, el estado del combustible vegetal y las características del territorio en cada momento. Podemos haber dejado atrás los meses centrales del verano y seguir encontrándonos con días en los que las condiciones sean muy desfavorables para la extinción de un fuego”, señala Bosch.
Los expertos en incendios forestales de Tecnifuego consideran por ello necesario avanzar hacia una concepción menos estacional de la prevención. La gestión del territorio y del combustible vegetal debe realizarse durante todo el año, mientras que la vigilancia, los dispositivos y las medidas de prevención deben adaptarse al nivel de riesgo existente en cada momento.
La asociación recuerda también la importancia de no relajar las precauciones durante los próximos meses. Quienes realicen actividades en el medio natural deben consultar previamente los niveles de peligro y las posibles restricciones y extremar el cuidado con cualquier actividad que pueda generar una chispa o una fuente de calor. En las zonas de interfaz urbano-forestal, donde viviendas y vegetación se encuentran en contacto o muy próximas, resulta especialmente importante mantener controlada la vegetación alrededor de las edificaciones y despejados los accesos para facilitar una eventual intervención de los servicios de emergencia.
Tecnifuego llama asimismo a prestar especial atención al uso de material pirotécnico durante las fiestas que todavía se celebran en numerosas localidades en estas fechas de finales del verano. En zonas próximas a terrenos forestales, las partículas incandescentes generadas por fuegos artificiales pueden convertirse en una fuente de ignición si alcanzan vegetación seca. Por ello, la asociación recuerda que cualquier actividad pirotécnica debe cumplir estrictamente las autorizaciones, restricciones y medidas de seguridad establecidas por las autoridades competentes.
“Que termine el verano no puede llevarnos a bajar la guardia. La prevención debe mantenerse durante todo el año y, en estos meses, debemos seguir atentos a las condiciones reales de riesgo. Evitar una ignición sigue siendo la primera oportunidad que tenemos para evitar un gran incendio forestal”, concluye Bosch.
Sobre Tecnifuego
Tecnifuego es la Asociación Española de Sociedades de Protección contra Incendios, que reúne y representa a todos los profesionales del sector en España, incluidos fabricantes, instaladores, mantenedores y empresas de servicios especializados en seguridad contra incendios. Su misión principal es promover la seguridad de las personas, los bienes y el medioambiente, al tiempo que impulsa el desarrollo económico, técnico y formativo del sector. Para ello, fomenta la investigación, difunde documentación técnica, sensibiliza sobre la importancia de la protección contra incendios y colabora con la Administración en la creación y mejora de legislación y normativas, contribuyendo a un marco regulatorio efectivo.

