La Generalitat refuerza las infraestructuras del Centro Acuícola de El Palmar para prevenir daños ante futuros episodios climáticos extremos
- La Vicepresidencia Tercera y Conselleria de Medio Ambiente incorporará medidas para reducir la afección en flora y fauna
- El objetivo de las actuaciones es salvaguardar el trabajo de conservación de especies catalogadas y reforzar los ecosistemas
Valencia, 06/01/2026
La Vicepresidencia Tercera y Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Reconstrucción está implementando un conjunto de medidas de prevención y mejora de la resiliencia en el Centro Acuícola de El Palmar (CAEP) y en el medio natural, tras el análisis de las graves afecciones causadas por la dana del 29 de octubre de 2024.
El objetivo es salvaguardar el trabajo de conservación de especies catalogadas y reforzar los ecosistemas frente a los fenómenos meteorológicos adversos.
Aunque las infraestructuras principales del Centro de El Palmar resistieron las inundaciones, el episodio causó la pérdida de más de un centenar de galápagos por ahogamiento en las instalaciones exteriores.
De este modo, para evitar futuros episodios de mortalidad de fauna por inundaciones, la Generalitat ha diseñado e implementado un nuevo sistema de cerramiento en las balsas donde se alojan los galápagos juveniles antes de su reintroducción. Este diseño permite a los ejemplares salir a respirar con seguridad en caso de inundación, minimizando el riesgo de ahogamiento, al mismo tiempo que evita posibles escapes.
Por otra parte, los análisis preliminares en las riberas afectadas por las riadas han servido de base para reforzar las estrategias de conservación de hábitats, demostrando que la vegetación autóctona es la primera barrera natural.
Los daños fueron significativamente menores en aquellas riberas bien conservadas, con una cobertura vegetal densa y bien establecida, que en aquellas donde la vegetación era inexistente o de escaso desarrollo.
Esta conclusión refuerza la estrategia de priorizar la restauración y el refuerzo de la vegetación de ribera, especialmente mediante la sustitución de la caña común (Arundo donax), una especie exótica invasora, por flora autóctona.
Tras las inundaciones de octubre, se activaron protocolos de respuesta rápida para salvaguardar poblaciones de especies en peligro. Un ejemplo es el rescate de Náyades en colaboración con entidades como la Fundación Oceanogràfic que permitió recuperar más de 1.300 petxinots en diversas acequias del río Magro. Estos ejemplares catalogados fueron trasladados a instalaciones de contención para su posterior marcaje, toma de datos biométricos y liberación.
Además, se va a intensificar la vigilancia en los enclaves afectados para valorar el impacto real y la capacidad de recuperación de las poblaciones de peces y anfibios. La dana causó graves afecciones en poblaciones de loína (Squalius laietanus) y madrilla del Júcar, así como en las poblaciones de sapillo pintojo (Discoglossus jeanneae) en los barrancos de la Meseta de Utiel-Requena. Las afecciones a estas especies solo podrán ser valoradas con los datos de las próximas prospecciones, que determinarán el alcance real de los fenómenos climáticos extremos.

