Prevenir el fracaso escolar, una tarea también de los padres

Reflexiones sobre educación

Prevenir el fracaso escolar, una tarea también de los padresValencia, 13/10/2014, M.A. Pérez Llopis
La tarea educativa de nuestros hijos no hay que cederla solo a la escuela y a profesionales externos. Los padres tenemos un papel fundamental a la hora de educarlos y formarlos. Para actuar como buenos padres debemos formarnos en todos los ámbitos, incluyendo el escolar, aportando así a nuestros hijos un desarrollo positivo.

En muchos momentos y situaciones que se nos presentan en casa, en el día a día,  podemos influir positívamente en nuestros  hijos para que desarrollen procesos y habilidades cognitivas que le ayudarán a formarse y a interaccionar con el otro. A través del juego, ayudándolos en sus estudios, escuchándoles, hablando con ellos y motivándoles, fomentaremos en ellos la creación de las capacidades básicas necesarias para no caer en el fracaso escolar, al mismo tiempo que irán aprendiendo a pensar por si mismos. Es muy aconsejable comenzar desde pequeños, ya que el cerebro hasta los 3 años es muy plástico.

Practicando en edades tempranas cualquier actividad de contacto con los libros (cuentacuentos, visitas a bibliotecas infantiles,…), actividades espaciales (puzzles adecuados a su edad,…), motricidad gruesa (juego en el parque, baile, deporte, …), motricidad fina (dibujo, pintura, picar, plastilina, …), música,  etc.,  se predispone y favorece un mejor desarrollo de sus capacidades en su futuro mundo escolar. Nuestro hijo, pues, tendrá una mejor preparación en las tareas educativas si los padres le prestan oportunidades para que él razone y actúe precózmente; aprenderán actitudes, habilidades y hábitos, capacidades y calidad en su trabajo. Todo esto no quiere decir que alumnos de grados superiores no puedan recuperar y mejorar su rendimiento escolar; pero es mucho mejor hacerlo de forma temprana.

Los padres tenemos que recordar que no se lo tenemos que dar todo hecho. Hay que estimularles siempre a que tomen decisiones por si mismos y a pensar de forma positiva y realista.. A su vez es importantísimo que desde un principio atendamos junto a la escuela a las necesidades individuales de cada niño Pasar tiempo dedicado a ellos cada día alabando sus logros y haciéndoles más autónomos ayudará a que sean más seguros, tener una alta autoestima y ser más independiente en su trabajo escolar. Hay que conseguir poco a poco que tengan gusto por el trabajo.

La educación y formación integral de nuestro hijo depende de un equipo formado por padres, profesores y tutor y el propio niño.  La familia, considerada como el primer núcleo de la sociedad, enlazará lo adquirido en la escuela con el medio que le rodea y su hogar. Así se logrará formar un individuo social completo. El centro educativo complementará en sus funciones educativas a la familia pero nunca la sustituirá.

Partiendo de que los padres somos modelos para nuestros hijos, de que aprenden por observación y absorben nuestras conductas, actitudes y mensajes, debemos actuar con coherencia entre lo que exigimos y lo que hacemos. El ambiente familiar influye poderosamente en el rendimiento escolar. Ha de ser tranquilo, facilitador de conversaciones que despierten curiosidades intelectuales de los niños, compartiendo ratos de lectura, practicando el tiempo libre. Todo ello siempre acompañado de la transmisión de valores que facilitarán un buen comportamiento escolar:

  • Constancia en terminar siempre lo que se empieza
  • Autodisciplina para dominar la pereza
  • Esfuerzo ante las dificultades

Así, con un poco de esfuerzo y atención, dispondremos de herramientas y estrategias realmente útiles a la hora de prevenir el fracaso escolar de nuestros hijos.

Mª Ángeles Pérez Llopis es licenciada en Ciencias de la Educación, máster en Dificultades del Aprendizaje. En breve estará disponible su weblog sobre educación.

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