Reapertura del Complejo Turístico Rural Valle Espadán

  • El grupo inversor franco-suizo decide la reapertura ante el resultado favorable de las sentencias judiciales, la petición de sus numerosos clientes y la necesidad de captar recursos ante el cierre de varios años por las trabas administrativas y la actuación beligerante del alcalde de Gaibiel
  • El grupo inversor franco-suizo responsable del complejo turístico rural Valle Espadán, ubicado en la población castellonense de Gaibiel, ha decidido reabrir sus instalaciones tras el cierre cautelar promovido por la propia empresa al recibir, en julio de 2008, un informe de la Generalitat Valenciana en el que se advertía que se encontraba en suelo inundable. La decisión de reabrir sus actividad y sus instalaciones responde al resultado de los procesos judiciales emprendidos por la empresa contra el Ayuntamiento de Gaibiel (han ganado cinco de seis), al que consideran responsable, en la persona de su alcalde, del sinfín de trabas administrativas, incumplimientos, actuaciones irregulares e incompetencia administrativa que la propia Generalitat Valenciana ratificaba al afirmar que el Ayuntamiento de Gaibiel “había emitido la concesión administrativa, sin haber previamente legalizado los terrenos, ni elaborar los informes de seguridad pertinentes

Gaibiel, 21/09/2011
Desde su apertura, en el año 2003, en la que se contó con la presencia del entonces conseller de Economía y Hacienda, Vicente Rambla, hasta el cierre de su actividad por encontrarse en suelo indudable en julio de 2008, los responsables del complejo rural han vivido una auténtica pesadilla, que deja mucho que desear sobre las garantías jurídicas y la capacidad de defensa de las empresas, de los ciudadanos ante una administración local que como la de Gaibiel ha intentado por todos los medios llevarnos a la quiebra, utilizando medios que por la misma Justicia han sido calificados de ilegales en una de sus sentencias, asegura Dominiq Bernardo, gerente de Casa Nature Ocio, responsable del Complejo Rural Valle Espadan.

Se da la circunstancia que dicho proyecto fue considerado en su día como un modelo innovador y con capacidad de regenerar la comarca, además de contar el Ayuntamiento con importantes subvenciones europeas, lo que provoca en los responsables del complejo una gran sensación de impotencia y de desigual trato ante la ley: “Hemos ganado cinco de los seis juicios. En esos primeros cinco la jueza nos da la razón y plantea los incumplimientos y las actuaciones no ajustadas a la legalidad del alcalde, pero incomprensiblemente en el sexto nos obliga a pagar los alquileres a pesar de darnos la razón en todo”.

Dominiq Bernardo ratifica su creencia en el desigual trato al constatar que el propio alcalde les obligó a instalar casas de madera, en lo que luego vimos que era suelo protegido, en zona verde. El coste de esas casas, de unos 300.000 euros es una inversión perdida muy superior a los alquileres que ahora nos obligan a pagar: las distintas administraciones que han pasado por el complejo han hecho la vista gorda sobre esos terrenos, como si no existieran, como si estuvieran protegiendo al Ayuntamiento de un evidente delito por prevaricación, del que algún día tendrá que dar cuentas”.

El gerente del complejo manifiesta que la decisión de reapertura obedece a las sentencias favorables (cinco de seis) y que en una de ellas asegura que no nos encontramos en terreno inundable, a las reiteradas peticiones de nuestros clientes y a la propia necesidad de intentar captar recursos económicos para hacer frente a la decisión judicial de los alquileres y no perder todo lo que hemos invertido, ya que el complejo necesita de mantenimiento. Todo ello, sabiendo que no se van a generar beneficios”.

Bernardo reitera que lo que está pasando en Gaibiel es un ejemplo muy negativo para posibles inversores extranjeros a la hora de decidir donde invierten su dinero. Lo que podía haber sido todo un ejemplo y un motor de generación de riqueza y empleo en una comarca deprimida como ésta, se ha convertido en una pesadilla en la que se advierte la impotencia del ciudadano, del empresario ante el caciquismo local, ante el poder de un alcalde que hace lo que quiere sin reparar en el daño que provoca.

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